Martes, 15 de Septiembre de
2015
Por Cuauhtémoc Anda Gutiérrez
El mes de septiembre y más en el Bicentenario, en México decimos que
es el mes de la patria, donde nuestra mexicanidad aflora con emoción y respeto por
nuestros símbolos patrios: el Himno Nacional, la bandera y el escudo. Es tiempo
de recordar que las raíces de la palabra México significan ombligo de la luna. En
efecto, la palabra México se compone de tres vocablos náhuatl: "Metx
(tli)", que significa luna, "xic (tli)", que quiere decir
ombligo, y "co", que se traduce como "en". Por lo tanto,
México significa, literalmente, "En el Ombligo de la Luna ". Así es como
debemos vernos y hacer sentir a nuestros hijos, nietos y familia.
Con emoción y respeto en casa y en las plazas públicas y cuando estamos
en el extranjero con lagrimas cantamos el Himno Nacional. Con gusto y
agradecimiento recordamos a los héroes que nos dieron patria y libertad,
destacando la figura de Miguel Hidalgo, Padre de la Patria, cuyo nombre
completo, según su fe de bautizo era Miguel
Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte, evocándolo en
la ceremonia del grito que al paso de los años se presenta con algunas
imprecisiones que sin menoscabo de está patriótica costumbre de nuestro pueblo
pongo a su consideración.
Empecemos por la génesis de nuestra independencia, la que a mi
juicio se empieza a generar además que por la opresión y el yugo colonial por
las guerras napoleónicas.
En efecto, al empezar el siglo XIX
Napoleón Bonaparte toma el poder en Francia, quejándose porque los principios e
ideales de la Revolución Francesa
triunfante en 1789, no se estaban llevando a la práctica. Precisamente este es
el pretexto; es decir, difundir y en su caso imponer los postulados de su
revolución y por ello dice la historia ocurrieron las guerras napoleónicas, que
llevaron muerte y destrucción a varios países europeos.
Desde que empezaron estas
guerras, Inglaterra se opuso a Napoleón y logra entre muchos otros lugares una fuerte
influencia en Portugal, al mirar la geografía de la Península Ibérica ,
se observa que desde ahí, con un pequeño salto atravesando el Norte de España
se llega a Francia, Napoleón siente esta amenaza y decide derrocar a Carlos IV
rey de España. Este abdica a favor de su hijo Fernando VII, quien de inmediato
renuncia a favor de Napoleón Bonaparte y este nombra a su hermano José
Bonaparte rey de España en mayo de 1808.
Esta toma de los franceses de
España, tiene evidentes consecuencias en las colonias desde México hasta
Argentina. Cabe recordar que poco antes, en 1803 Napoleón vendió la Luisiana (con todo y
Nuevo Orleáns a los Estados Unidos). La Nueva
España contaba con 4 millones 500 mil km2, mucho
más grande que Estados Unidos. El virreinato llegaba por la parte Sur hasta lo
que es ahora Panamá y al Norte lo que es actualmente California, Arizona, Nuevo
México, Texas y algo más. La pregunta lógica en 1808 era ¿Nos van a vender?, ó ¿qué parte del territorio cambiarán por algo?
José Bonaparte, también conocido
en la historia como “Pepe botellas” expide en julio de 1808 la Constitución de
Bayona, este documento se dijo que contenía los principios de la Revolución Francesa ,
tales como los Derechos del Hombre, los que aún se exhiben en el museo que está
en el Trocadero en París. Esos Derechos del Hombre incluyen el derecho a tener
la religión que se quiera, es decir, la libertad de creencias.
El supuesto contenido de la Constitución de
Bayona, cayó como bomba en las colonias de América, todas ellas católicas, por
eso en 1809 se reúnen en Valladolid, hoy Morelia una junta secreta de notables
que es descubierta y luego en 1810 con el apoyo de los corregidores de
Querétaro, la junta donde participa Miguel Hidalgo y Costilla.
El virrey Venegas llega a la Nueva España el 14 de
septiembre de 1810, le informan de la conjura de Querétaro y ordena
arrestarlos. La
Corregidora se entera y envía a su amigo el Lic. Ignacio
Pérez para que le avise a Allende.
Pérez llega a las 10
de la noche a San Miguel donde le dicen que Allende está en Dolores en casa del
cura, sigue a caballo y llega a las dos de la mañana del 16 de septiembre.
Miguel Hidalgo lo recibe, le invita un chocolate; en efecto, ahí está Allende y
con alarma les dice que han sido descubiertos, que huyan y propone la Hacienda denominada “Las
Trancas”, que administraba su hermano, donde sabrán esconderlos.
El cura Hidalgo con
toda serenidad lo tranquiliza y les dice que en lugar de huir hay que atacar,
el cura los convence y procede a iniciar nuestra Independencia como inicio la
Revolución Francesa. Si, primero tomó la cárcel, recordemos que el 14 de julio de 1789 es el día que se
celebra la Revolución Francesa ,
día en que tomaron la
Bastilla , cárcel de la que liberaron a los presos, pues bien,
a las 3 de la mañana del 16 de septiembre el cura Hidalgo con Allende, con su
medio hermano Mariano, fueron a tomar la cárcel de Dolores Hidalgo, liberaron a
los presos, les pidieron a los custodios que los apoyaran, luego fueron al cuartel
militar donde el jefe era Allende y se les sumaron los soldados, con ellos
fueron a las casas de los 19 españoles que vivían en el pueblo y los
encarcelaron.
El 16 de septiembre
de 1810 era domingo de plaza, llega la gente de los pueblos circunvecinos a
comerciar y también van a misa. A las 5:30 de la mañana el cura Hidalgo le
pidió al campanero “el cojo Galván” que llamara a misa (todavía a la fecha no
hay parroquia del país que se respete que no tenga un campanero), por tanto la
figura de que Hidalgo toco la campana de Dolores solo es producto de la
imaginación de un director de cine. Es interesante pensar en el efecto
psicológico de saber y ver que la cárcel donde siempre habían estado indígenas
y gente pobre e ignorante ahora estaban los ricos del pueblo.
Es importante
recordar que a las 11 de la mañana el cura Hidalgo partió con 800 hombres tras
de él, 400 a
caballo y 400 a
pie dispuestos a dar su vida por la causa. ¿Muchas veces me pregunté cuál era
esa causa? El discurso que históricamente nos han narrado relacionado con
“mexicanos viva la independencia” me parece improbable pues en 1810 más del 95%
de los asistentes eran analfabetas, yo me inclino por pensar que la arenga fue
más bien en el sentido de “quieren quitarnos nuestra religión, defendámosla y
si para ellos es necesario perder la vida démosla”. Ese es creo yo el origen
del grito que además se dio dentro de la iglesia y el 16 de septiembre.
De la importancia que niños y jóvenes participen de los festejos de la
Independencia.
Aún recuerdo que en 1947 estaba
en la primaria y el 13 de septiembre cuando el centenario del sacrificio de los
“Niños Héroes” me emocioné tanto que lloré, como notarán no se me ha olvidado.
Tampoco el 8 de mayo de 1953
cuando en segundo año de secundaría por la radio escuchaba la vida de Hidalgo y
el mero día del bicentenario del natalicio del Padre de la Patria en la Prevocacional
5 a las 12:00 hrs. A instancias de nuestros maestros caminamos al estadio
Salvador Camino Díaz para escuchar a esa hora los bocinazos que automovilistas,
taxistas, camiones, las sirenas de las fábricas, las campanas de las iglesias,
repiqueteaban y sonaban a lo largo y lo ancho del país. Un maestro dijo: si
estuviéramos a la orilla del mar escucharían las sirenas de los barcos… fueron
momentos muy emotivos.
En septiembre de 1954 se celebró
el Centenario del Himno Nacional, a un
numeroso grupo de adolescentes (10 mil) de la Ciudad de México, nos
llevaron a cantar el Himno Nacional y sus diez estrofas al Zócalo, bajo la
batuta del maestro Luis Sandi. Qué estupenda lección el sentirnos partícipes de
tan singular homenaje.
Por lo anterior, ahora me
emociona llegar con salud a los 205 años del arranque de la Independencia de
nuestra patria, que por cierto, es la única que tenemos. Me entusiasma que la
pueda disfrutar con la familia, mi esposa Esperanza, mis hijos y nietos de
quienes espero que al paso de los años lo recuerden con tanto gusto y alegría,
que no tengan pena, sino al contrario, orgullo, al recordar como el 15 de
septiembre de 2015 gritaron ¡Viva México! En esta celebración con motivo de
nuestra fiesta nacional, sin duda, un recuerdo inolvidable. Felicidades a todos
y…
¡¡VIVA MÉXICO!!
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